La acelerada devaluación de la moneda nacional frente a las divisas sigue siendo protagonista de la economía y el tema de conversación del día a día, y es que esta merma no solo altera los precios en los comercios, sino que genera una constante presión del poder adquisitivo de los trabajadores y en la operatividad de los negocios.
Este año la variación de la moneda nacional frente al dólar ha sido del 187,78 %, esto tras pasar de una cotización de Bs. 304,6 (enero) a Bs. 876, 79 (octubre). Mientras que solo en el último mes la alteración es de 4.1 %. Dichas cifras reflejan una tendencia al alza que impacta de forma directa en los bienes de primera necesidad y servicios y, por ende, en la cotidianidad.
Y es que el deterioro del valor de la moneda ha generado que muchos modifiquen sus hábitos de consumo y hasta la dinámica comercial. Ejemplo de ello lo vemos cuando el consumidor deja de llevar una carne por otra proteína de menor calidad para poder resolver el almuerzo.
Bolsillo devaluado
Conversamos con algunos yaracuyanos a quienes les consultamos de qué manera impacta la devaluación de la moneda local en su cotidianidad.
Andreína Castillo, trabajadora del sector privado, dijo que ante esta situación no puede planificar sus gastos: «El incremento del dólar a diario dificulta cualquier tipo de organización financiera», dijo la joven, quien agregó que «la viveza criolla» en el aspecto económico también termina de aniquilar el ya devaluado bolsillo.
Javier Terán, consultado del municipio Independencia, contó que este escenario ocasiona que cada vez necesite más bolívares para realizar sus actividades cotidianas: «Gastamos más y compramos menos», señaló.
Ante todo esto, los ciudadanos reiteran la necesidad de que se tomen medidas que permitan la estabilidad financiera; eso es lo que anhelan en los hogares venezolanos: poder tener los ingresos suficientes para poder costear alimentos, servicios y recreación; la realidad es que la gente está estirando, resolviendo y sobreviviendo.



