Los recientes homicidios ocurridos hace una semana en Yaritagua, municipio Peña, sigue siendo manejados con mucho misterio, al punto que los agresores fueron detenidos por comisión de la policía científica y no hay información oficial de esto, tampoco el delito que les imputaron a los investigados en la audiencia de presentación realizada el fin de semana. Son dos hechos aislados.
Lo cierto es que, según información extraoficial, las fiscalías a cargo de cada uno de los casos ratificaron la privativa de libertad para los homicidas, motivo por el que pasaron a una fase de investigación y dentro de 45 días el tribunal deberá fijar fecha para la audiencia preliminar, esto como parte del proceso penal que atraviesan los sujetos.
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No hay detalles de los sitios en los que fueron aprehendidos los sujetos; uno de ellos señalado en el homicidio de José Gil, quien fue asesinado de un disparo en la cabeza la madrugada del domingo 4 del presente mes en el sector Sabanita, Yaritagua.
Gil estaba en compañía de un amigo conocido como «Pito», con quien viajaba en una moto, y ambos resultaron heridos al ser atacados por un sujeto (el detenido), con quien habían coincidido en una fiesta y tuvo una disputa con Gil.
El mismo día fue asesinado Juan Bautista Salcedo dentro de la residencia en la que vivía en el sector Bolívar, Yaritagua, en donde fue localizado por un sobrino que decidió buscarlo porque tenía dos días sin verlo.
Salcedo fue golpeado y estrangulado por el agresor. Se desconoce el móvil de dicho crimen, porque no hay información policial al respecto.
Familiares de Salcedo aseguraron que era buena persona, no tenía problemas con nadie y tampoco tenía nada de valor como para que el agresor entrara a la casa con la intención de asesinarlo.
Lo estranguló con un trozo de tela; también lo golpeó en el rostro en reiteradas oportunidades.
Vale señalar que en los últimos meses el municipio Peña ha registrado homicidios muy seguidos, entre ellos dos sicariatos que siguen impunes.
Los detenidos por los recientes crímenes permanecen tras las rejas en la sede del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalística (CICPC), delegación municipal Yaritagua, encargada de realizar las pesquisas que les permitieron a los detectives dar con el paradero de los responsables en los hechos de sangre.



