(Nota de prensa LVBP).- “Hemos hecho magia toda la temporada”. Así resumió Renato Núñez el cierre de una campaña inolvidable para los Navegantes del Magallanes, que este viernes protagonizaron otra épica remontada para darle a Venezuela el campeonato en la Serie de las Américas Gran Caracas 2026 con una victoria por 10 a 9, en el Estadio Monumental Simón Bolívar,
Núñez fue justamente la clave para firmar el triunfo de la escuadra venezolana ante los Caimanes de Barranquilla de Colombia en la final de la competencia. Fue un batazo suyo el que llevó a la goma la décima anotación de Magallanes.
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“Me dejó el pitcheo en la zona de strike (Pedro García). Ya sabía que venía un poco regado. Esperé que subiera la pelota y pude conectar esa línea para el lado izquierdo”, explicó Núñez sobre el turno que cambió el partido. “Es increíble ganar en este estadio repleto de venezolanos, acá en tu casa. Venir de atrás como lo hicimos también como pasó en la temporada con Magallanes. Es una experiencia increíble”.
“Siempre tuvimos fe en que íbamos a remontar”, aseguró Renato Núñez. “Desde que empezó el partido queríamos ganarlo y le pusimos intensidad como siempre. Ellos también tienen un buen equipo. Se fueron arriba la mayoría del partido, pero regresamos como siempre lo hacemos. (Yadier) Molina tiene mucho crédito en este título, porque él creó una cultura ganadora en este equipo”.
Los colombianos tomaron por sorpresa a Venezuela en el primer capítulo con cinco rayitas y ganaban 9-1 en el quinto inning, pero no pudieron anotar más carreras y vieron impotentes cómo se les escapó el título.
Una pesadilla
El mánager César Izturis consiguió la fórmula para detener el ataque de Barranquilla ganando tiempo para que su ofensiva hiciera daño. “César nos habló a los lanzadores, nos dijo que nos usaría a todos para aguantar el juego lo más que se pudiera y resultó”, contó Silvino Bracho. “Nada más se necesitaba un inning para volver”.
La oportunidad llegó en el final del séptimo capítulo, cuando Rougned Odor abrió con un jonrón solitario –su segundo vuelacercas de la noche- y abrió la puerta para que Magallanes hiciera lo que fue su marca de fábrica de toda la zafra en la LVBP: remontar y celebrar.

Con la presión de más de 30.000 aficionados metidos en el partido los Caimanes se hundieron en errores, los lanzadores no consiguieron aplacar el ataque venezolano y vivieron una pesadilla con un rally de siete anotaciones que les arrebató el trofeo de las manos.
“Muy contento por ganar con el nombre de mi país en el pecho. Le damos crédito a todos, a los organizadores a la fanaticada que estuvo ahí todos los días”, dijo el estratega que se encargó del equipo por la imposibilidad de Yadier Molina de seguir en el banquillo para este torneo. “Siempre tuvimos confianza en que podíamos remontar. Se sentía porque los muchachos lo demostraron en el terreno. Esto es bonito y son experiencias, ganar con un equipo diferente al mío. Lo disfrutamos”.




