Todo proceso político le urge su debido tiempo, por lo que abrazar el inmediatismo es craso error de orden estratégico, incluso táctico, por causa de la desesperación. Hay que saber esperar. Sin embargo, intuir el escenario político que viene en camino, cuando simplemente eres observante, eso no te convierte en un pecador. Te ayuda a oír opiniones contrastantes a tu imaginación, y así te es útil para que tu escenario imaginado lo alimentes con prudencia y sabiduría, y tu escenario se pueda acercar a la realidad de lo que podría suceder en el futuro inmediato.
Lo cierto es que la incertidumbre nos lleva en sus manos a la falsa creencia de que todo el mapa que visualizamos está en dirección de lo que vislumbramos, eso es lo cierto. No es así. Es posible que pudiera pasar mañana lo que hoy es tu escenario imaginario. También es posible que tu escenario esté a horas luz de lo posible a suceder.
En consecuencia, oír, escuchar y prestar atención a las opiniones disidentes a las nuestras es el ojo visor que nos puede ser muy útil para mirar la situación del futuro inmediato con mayor objetividad, que nos ayude a alejarnos de la subjetividad.
Cuando se lucha contra el mal, hay que estar bien preparado espiritualmente. Cuando se está luchando contra un régimen que durante 26 años ha consolidado los cinco principios de derecho y orden constitucional, debemos estar conscientes de que esos principios han estado a sus pies. Las dos grandes armas a utilizar contra ellos, que están en el medio poder, son confianza en quienes nos están ayudando y paciencia en lo bueno de lo que nos espera.
No es detenernos a que llueva y escampe para salir a diligenciar. Como tampoco se debe salir con mal tiempo de amenaza sin tomar las previsiones necesarias. En fin, los campos minados no se transitan saltando sin saber dónde vas a poner los pies.
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