Miguel Rivas, entrenador certificado, dio algunas recomendaciones para iniciar el año con la meta puesta en adquirir hábitos saludables. Dijo que el primer paso siempre debe ser tener una evaluación médica para saber el estado de salud actual
Es una costumbre para algunos tener ciertos “remordimientos” en enero al recordar todos los “desastres calóricos” cometidos a propósito de la gastronomía navideña. Lo bueno es que nunca es tarde para tomar medidas y empezar desde ya a contrarrestar los efectos de estos excesos decembrinos.
Los dos pilares para cambiar la realidad de enero son la buena alimentación y la actividad física, pero ¿Cómo lo hacemos?
Mira este video y conoce algunos consejos básicos y varias recomendaciones que da Miguel Rivas (Miguel Trainer), entrenador certificado, y así empezar el año de una manera más saludable.
dio algunos que se deben tomar, siempre con la asesoría de profesionales, porque cada persona tiene necesidades diferentes.
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La actividad física es fundamental

En cuanto a qué tipo de actividad física hacer, lo primero que debe tener la persona es un diagnóstico de la mano de un profesional, en este caso un médico, dijo el entrenador.
“Para quienes no entrenan regularmente es recomendable caminar, hacer actividad física suave o moderada, por ejemplo, en parques biosaludables disponibles en la actualidad. Quienes sí están asociados al entrenamiento una opción es la calistenia con el propio peso corporal que también se puede hacer en los parques. Estas son maneras de estar activos, en movimiento, y así garantizar la salud”.
Señaló que también está la opción de entrenar en un gimnasio. “Cualquier persona puede entrenar en un gimnasio en el que se brinde asesoría profesional; hay quienes creen que los niños o los adultos mayores no pueden entrenar fuerza y esto no es así, sí pueden hacerlo, siempre que sea de la mano de personal calificado.
La ciencia está recomendando entrenar fuerza porque tener masa muscular garantiza calidad de vida y buena salud, esto permite regular ciertos patrones como resistencia a la insulina o hígado graso, es decir, las patologías más comunes que hoy en día existen por la alta ingesta de procesados.
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Consumir alimentos reales

“Actualmente lo que más comen las personas son alimentos procesados, la cultura nos incita a eso, y esto debe cambiar. Para contrarrestar los excesos de diciembre, lo primero que debe hacer una persona es consumir comida real: buena cantidad de proteína, carbohidratos, tubérculos y vegetales. Evitar el alcohol y los procesados, o consumirlos solo de manera eventual”, apuntó el entrenador.
Explicó que las enfermedades del siglo 21 están relacionadas con el exceso en el consumo de los ultraprocesados y grasas vegetales. Algo que se debe evitar para combatir la obesidad es la ingesta de azúcar, así como panes y galletas, ya que, aparte de azúcar, contienen grasas vegetales y harina de trigo. Para sustituir el azúcar se puede usar algún tipo de edulcorante.
“El exceso de aceites vegetales causa las inflamaciones y debemos evitarlos a toda costa. Hay que eliminar los alimentos fritos o que contengan mucho aceite”, enfatizó Rivas.

“Siempre han existido tres macronutrientes, las proteínas, los carbohidratos y las grasas. Un plato saludable debe estar compuesto por estos tres grupos de alimentos, priorizando las proteínas y moderando los carbohidratos. En cuanto a las grasas buenas, estas deben estar en la cantidad más pequeña. No se debe eliminar ningún macronutriente, según el objetivo de cada persona se van tomando porcentajes.
Los carbohidratos que recomiendo para llevar una vida más saludable son los que proporciona la tierra: plátano, yuca, papa y batata, así como los vegetales en abundancia: lechuga, pepino, brócoli, coliflor, entre otros, ya que contienen un bajo índice glucémico al no ser procesados.
Los retos físicos: enfoque y determinación
Se ha hablado mucho de los llamados “retos” para bajar de peso, que combinan ejercicio supervisado y buena alimentación. El entrenador Miguel Rivas los califica de beneficiosos, siempre que se hagan en coordinación con profesionales.
“Estoy de acuerdo con científicos y psicólogos que dicen que cuando decimos la palabra reto, en cualquier ámbito de la vida, nuestro sistema nervioso se altera, por lo que somos capaces de enfocarnos y de dar mucho más de lo normal para poder alcanzarlo.

Llevando esto al plano físico la palabra reto motiva a cumplir metas a corto, mediano y largo plazo. Los seres humanos a veces trabajamos bajo presión y ese nivel de adrenalina y cortisol que se produce al enfrentar un reto es saludable, lo que nos lleva a experimentar nuevas cosas para lograr objetivos y alcanzar el éxito”, explicó.
En este caso los retos -añadió– lo que hacen es motivar y sacar a la persona de su zona de confort para lograr su meta que, aunque es física, se suma a obtener una mente más fuerte y hábitos que nos educan para la vida.
“Como profesional en el área tengo certificaciones que me permiten tener las herramientas y con esto pude desarrollar el Reto 100 Días, un programa en el que la persona se va a educar en cuanto a cómo comer saludable.
Obviamente en 100 días no vamos a cambiar toda una realidad, pero podemos cambiar patrones o malas costumbres de alimentación. En este plan se forma un grupo de personas enfocadas, en el cual se crea una sinergia muy beneficiosa que permite caminar a la par de lo que son los objetivos y las actividades físicas.
Cada persona que entra en el reto se atiende de manera personalizada en cuanto a sus capacidades físicas y objetivos individuales”, concluyó.




