
*Cosa seria: ¿Quién en Venezuela ha vivido activamente una confrontación bélica?, ¿quién sabe lo que es desplazarse por campo abierto ante la imposibilidad de usar vías principales?, ¿quién ha escapado de una ráfaga de armamento de guerra? Suponemos que la respuesta es no a cada interrogante. Luego, pedir una intervención militar o creer que un cambio político en una sociedad -sin menoscabar que la nuestra demanda un reacomodo muy amplio- se puede dar por la intrusión de una potencia militar, no solo es iluso, sino irresponsable. Creo que existe la configuración de un tablero de presión de Estados Unidos sobre el Gobierno de Venezuela, pero sin intenciones reales de una intervención militar que traería más y peores problemas. Hay una guerra que se libra ya, y es en el terreno de la información.
*Errores de desconexión: James Story, exembajador de Estados Unidos para Venezuela, sostiene en una entrevista que el despliegue militar en el Caribe no tiene como fin la intervención militar en el país, echando por tierra varios relatos de manipulación. Más interesante aún, es que el diplomático señala que la oposición carece de un plan coherente para un escenario de transición. ¿Qué quiere decir esto? Algo muy simple, que, desde la bendición internacional sobre el fatídico gobierno interino de Juan Guaidó, y todos los infortunios cometidos en nombre de la supuesta libertad del país, la oposición venezolana no goza de la credibilidad política para hacer contrapeso. Curioso que los mismos voceros de siempre, desde Miami y el extranjero, son los que desean hacer eco a una intervención militar.
*Problema real: El dólar oficial se cotiza por encima de los 145 bolívares. Recordemos que existía la absurda teoría de que el problema cambiario en el país, se debía a una cuenta de Instagram y Telegram en donde se publicaba un valor promedio, además de cotizaciones de mercados no oficiales. La realidad es que el mercado cambiario en el país se maneja actualmente desde opciones no oficiales. Alternativas como Crixto o Kontigo, autorizadas en el país para operar, así como Binance, que depende de un mercado global, presentan un valor muy por encima de lo oficial, pero respondiendo al libre mercado, ya que el verdadero problema es que nuestra economía se basa en dólares y no en bolívares, y no hay suficientes. Una solución real es aumentar las exportaciones no tradicionales; sin embargo, no es algo posible a corto plazo. Mientras parece que no se hace nada.
*Problemas sobre ruedas: El fiscal general Tarek William Saab habla sobre un problema epidémico en lo cual se han convertido las motos en el país. Las cifras de accidentes por imprudencia y excesos de los motorizados, se vuelven alarmantes y críticas, obligando a acciones para corregirlo. Eso de las motopiruetas nunca debió plantearse, y acá vemos los resultados de la improvisación. Se trata de un problema de raíces culturales y que involucra no solo a las autoridades, sino a los usuarios que tienen poca destreza o que conducen sus motocicletas con irresponsabilidad e imprudencia. ¿Por qué circulan motos con tres o más pasajero, a altas horas de la noche, con conductores borrachos o a exceso de velocidad? Es parte de la cultura de la temeridad que debe corregirse.
*Corrigiendo: La demarcación de la Avenida Libertador, le da un excelente aspecto a la ciudad y su principal vía de tránsito. Sin embargo, el problema del caos vehicular requiere de más severidad por parte de las autoridades de tránsito. Siempre he estado negado a pensar que la anarquía no se puede corregir, pero entiendo que, en algunas oportunidades, se requiere de acciones coercitivas para quien no sabe sino comportarse de forma desordenada. Un aspecto a tomar en cuenta son los motorizados que deben contar con lugares específicos para estacionarse. Seguiremos con el tema.
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